sábado, 13 de junio de 2015

últimas lecturas

Pues en cosa de un par de meses, entre viajes de metro y cercanías, ratos entre entrevistas y descansos entre curso y curso he tenido tiempo más que de sobra para lecturas varias. Dejo aquí anotados algunos de los libros entre otras cosas para acordarme de ellos y para recordarlos en el caso de tener que recomendarlos.



377a Madera de héroe.
Qué tiene Miguel Delíbes que tanto enseña, que tanto demuestra y que tanto cuesta empezar a leer. Cómo es ese castellano al que hay que readaptarse para leerlo y empezar a sacar los matices de su prosa a la vez tan densa y empalagosa como dinámica en la trama. Mi primer contacto con Delíbes fue en el instituto con "Las ratas", de esas lecturas obligatorias y que recuerdo como un shock por su dureza descarnada, otra historia de iniciación como ésta de "Madera de Héroe" y recomendable especialmente para adolescentes que tal vez quieran tener una fuente de información nada sectaria de lo que fue la Guerra Civil, los bandos y la sinrazón. El espíritu y el ambiente que se construye me recuerdan un poco a una película que he visto hace poco "El Sur" de Víctor Elice.

El cementerio de Praga. Umberto Eco. Un libro gordito, difícil de leer, con destellos de interés en la trama del pobre desquicidado personaje y sus paranoicas vicisitudes luchando en un París románticamente decandente contra jesuitas, judíos, políticos y burgueses, sufriendo, triunfando y sobreviviendo en una locura que no logra entender. Se pierde demasiado en datos y en historia y la tensión que a mi me parecía más interesante se pierde, lo mejor es el diálogo entre las dos caras del mismo personaje y el querer descubrir cómo ese diálogo pueda llegar a una conclusión entre ambas partes.

The man in the high castle. Y vuelve Philip K. Dick a asegurarme un rato de verdadero entretenimiento. Bien es verdad que en inglés es más difícil de entender y eso que venía yo entrenado después de releer "Do Androids Dream of Electric Sheep" (Blade Runner) también en inglés. Es un mundo en el que los aliados perdieron en la Segunda Guerra Mundial, con una América dividida y controlada por nazis (la costa Este) y por japoneses (costa Oeste), que gira alrededor de personajes dentro del mundo de las antiguedades y reliquias de la guerra, el miedo a traiciones entre los bandos victoriosos y también los derrotados, falsificadores y una neblina de tensión y falta de libertad bastante bien representada en esa cotidianeidad surrealista. Por supuesto, con un final (como tantos libros de Philip K Dick) que te deja descolocado al no haber entendido nada, de esto supongo que culparé a que estuviera en inglés. Por cierto, otro libro del mismo autor ahora convertido en serie.

Ready Player One. Ernest Cline. Con mi inseparable amigo Kindle para todas las lecturas en inglés, opté por esta novela de Ciencia Ficción con premios y tantas recomendaciones como foros del género hay. No está mal, muy adolescente, aunque refrescante. Sobre todo el saber que ese mundo futuro descadente y distópico tal vez no esté tan lejos, vidas desprovistas de vida volcadas sobre una realidad virtual, una sociedad estabulada en infravivienda relacionándose a través de un ordenador, sistemas educativos online totalmente homogeneizadores y globales. Y en el centro de todo ello un adolescente, un reto y una gran aventura para lograr el gran tesoro escondido. Es especialmente recomendable para todos aquellos que ya en los 80´s disfrutaban de la música, los videojuegos, los cómics y series de animación, un pequeño homenaje a los "frikys" de entonces que se entretendrán recordando y reencontrándose con ratitos de sus años mozos.

Intemperie. Jesús Carrasco. Antes hablaba de "Las ratas" como libro desgarrador, éste no se queda lejos, todo lo contrario es aún más duro. Un niño escapando de un presente aterrador por unos posibles páramos castellanos o andaluces, secos, abrasados y empobrecidos. La vivencia terrorífica de su huída que página a página (de las no demasiadas que tiene) te engancha y te hiere. Es de esos libros que una vez terminados dejan un vacío, un rumiar de emociones durante semanas.

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