sábado, 13 de diciembre de 2014

las ánimas de Bernini. Museo del Prado

Escapada para ver la exposición de Bernini del Prado, ganas por ver escultura, últimamente tengo hambre de escultura, me parece que las exposiciones o el arte están tomando un camino eminentemente pictórico o pictoricista; ¿para cuándo un hermanamiento entre el Chillida-Leku (desgraciadamente cerrado) y el Reina Sofía, o una muestra completa de Giacometti (que desde que en 1990 la hubiera en el Reina Sofía no ha habido otra), o una sobredosis de Oteiza y salir bien empapados de cajas metafísicas?. Que hablando de cajas metafísicas, alguna hay en una exposición interesante (hasta el 22 de Enero) en la Galería Odalys "El trabajo de lo visible" y que espero que no se me escape.
Volviendo a Bernini, lo que presenta el Prado es casi un aperitivito  que bien se resume en el segundo título de la exposición: "Arte en Roma para la corte española", 39 obras que te dejan con muchas ganas de más y que empieza con el recibimieto de las ánimas beata y dannata (1619), para luego saltar a una sala donde El Éxtasis de Santa Teresa (que no el original, sino trabajos y ejercicios de desarrollo de la obra así como fotos de su situación en la capilla Cornaro de la Iglesia de Santa María de la Victoria)  y las obras de San Pedro son las protagonistas.

La tercera y última sala es la que más relacionada está con la corte española, en especial en el desarrollo y pormenores del monumento a Felipe IV  y la Capilla Poli proyectada para el monumento en la iglesia de San Crisogono (Álbum de dibujos de arquitectura de Roma) en la que iba a estar situado. ¿Y por qué no podría haber viajado "Apolo y Dafne" (Galería Borghese)?, a mi personalmente me encanta, como me encantaría volver a planificar un viaje a Roma para recordar, revivir y volver a verlo todo con unos ojos un poco más adultos (y con menos prisas).


Habiéndose acabado la exposición tan pronto, como siempre en el Prado, exquisitamente explicado y desarrollado obra por obra y contextualizándolo todo, con hambre de aprovechar un poco más el tiempo dentro del museo, aprovechamos para ver "Goya en Madrid, cartones para tapices 1775-1795". Pensando que iba a ser reducidita también, y todo lo contrario; yo que no soy demasiado aficionado a Goya, siempre está bien ver las cosas colocadas en otros sitios, contextualizadas de otra manera y esos cartones para tapices con trazos más rápidos, más sueltos.
De mi paseo rápido entre Goyas y otras cosas, con mucha gente alrededor me fui fijando en algunas cosas.

Una pareja de consolas, del Real Laboratorio de Piedras del Buen Retiro. Finales S XVIII.









Este es "El rapto de Proserpina" de Bernini, que por supuesto no estaba en ningún sitio, pero sí había otro rapto, anónimo del SXVIII, que con ciertas semejanzas sí tenia un brutalismo en su materialidad que lo hacía muy atractivo, muy adecuado al tema de la escultura.
"Ciego tocando la zanfonía". Georges de La Tour, (1610-1630).


Dos cuadros de Francisco de Goya que siempre me han gustado especialmente, a parte de todos los de la época oscura. "La nevada o El Invierno" 1786 y "La Pradera de San Isidro" 1788.
"Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez". Antonio Carnicero, 1784
En un par de ocasiones o así, entre cuadro y cuadro aparecía un hueco en la pared, agujero al que asomarse que enmarcaba un cuadro de una sala contigua y mientras no hubiera alguien mirando en dirección contraria, al otro lado del espejo, resulta un divertido juego de voyeur.


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